La vida sigue igual
¿Recuerdan ustedes su época de instituto? No les ha pasado nunca el pelearse por una chica sabiendo de antemano que al final terminaría saliendo con el otro, que seguramente no era ni más guapo, ni más simpático, pero que tenía algo -que por supuesto te repateaba- que hacía que gustase a las chicas...pues el Real Madrid es lo mismo.
Lo que sucede, es que por suerte para algunos y desgracia para otros, la vida de instituto termina para dar paso a la vida adulta y trabajadora. En esa vida de hipotecas y responsabilidades, si eres un chico guapete, simpático y con dinero alguna vez acabas pillando. Fijo. Menos el Atleti, que ya ha pasado con creces a la vida adulta, pero que no liga ni para atrás.
Ayer se podía haber tirado 3 horas más jugando en el Calderón, con Casillas atado de pies y manos y la defensa sentada en el punto de penalti jugando al mus, que el resultado hubiese sido el mismo.
La vida del aficionado atlético no es sencilla. En el colegio, donde evidentemente había muchos más madridistas que colchoneros, había que aguantar los lunes post derby, en los que todavía algún que otro valiente osaba ir con la camiseta del Atleti, como diciendo ‘No os vais a librar de nosotros’.
Ahora, echas la vista atrás, y quedan lejos aquellos años de colegio, más cercanos los de instituto, y muy recientes los de universidad. A los de mi generación nos ha tocado crecer viviendo más desgracias que triunfos atléticos y teniendo que recurrir a la memoria paterna para recordar triunfos. Pero aquí seguimos.
Yo crecí queriendo ser Kiko, a otros les toco emular a Fernando Torres, y ahora es el Kun Agüero el icono de miles de niños rojiblancos. Seguro que dentro de 10 años, uno de estos chicos escribirá artículos contando los triunfos rojiblancos en los derbys, pero hoy por hoy, la vida sigue igual.
Lo que sucede, es que por suerte para algunos y desgracia para otros, la vida de instituto termina para dar paso a la vida adulta y trabajadora. En esa vida de hipotecas y responsabilidades, si eres un chico guapete, simpático y con dinero alguna vez acabas pillando. Fijo. Menos el Atleti, que ya ha pasado con creces a la vida adulta, pero que no liga ni para atrás.Ayer se podía haber tirado 3 horas más jugando en el Calderón, con Casillas atado de pies y manos y la defensa sentada en el punto de penalti jugando al mus, que el resultado hubiese sido el mismo.
La vida del aficionado atlético no es sencilla. En el colegio, donde evidentemente había muchos más madridistas que colchoneros, había que aguantar los lunes post derby, en los que todavía algún que otro valiente osaba ir con la camiseta del Atleti, como diciendo ‘No os vais a librar de nosotros’.
Ahora, echas la vista atrás, y quedan lejos aquellos años de colegio, más cercanos los de instituto, y muy recientes los de universidad. A los de mi generación nos ha tocado crecer viviendo más desgracias que triunfos atléticos y teniendo que recurrir a la memoria paterna para recordar triunfos. Pero aquí seguimos.
Yo crecí queriendo ser Kiko, a otros les toco emular a Fernando Torres, y ahora es el Kun Agüero el icono de miles de niños rojiblancos. Seguro que dentro de 10 años, uno de estos chicos escribirá artículos contando los triunfos rojiblancos en los derbys, pero hoy por hoy, la vida sigue igual.
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